UNASUR y la Seguridad Democratica

UNASUR y la Seguridad Democratica

Jun 22

En el marco de la constante búsqueda, por parte de este organismo, a fin de  identificar, promover y cristalizar una identidad común en seguridad para toda Sudamérica, hoy, la crisis paraguaya demuestra, por segunda vez, que el UNASUR ha encontrado un leit motiv político  sólido que legitima su existencia: la defensa preventiva de la Seguridad Democrática regional.

Frente a una amenaza militar única al bloque,  la que se ha demostrado más bien escurridiza, los riesgos políticos asociados a amenazas No-convencionales o la materialización de escenarios de riesgos de desestabilización política interna se están imponiendo. Dichos fenómenos, cada vez más presentes en el escenario sudamericano, poseen todo  el potencial de amenazar la seguridad democrática de algunos países de la región. No olvidemos que la UNASUR ya intervino, exitosamente, en Bolivia, en momentos en que el régimen de Evo Morales conocía una compleja fase de inestabilidad interna. Una acción exitosa de los Ministros de RR.EE de este organismo, en aquel entonces dirigida en calidad Pro Tempore por Chile y la ex Presidenta Michelle Bachelet,  permitió evitar una crisis política mayor paceña. Observamos, en estos momentos, una reacción similar de tipo  preventiva en el caso paraguayo.

Hoy, la seguridad democrática de los países está siendo puesta a prueba. La irrupción de nuevos actores sociales que privilegian una militancia democrática participativa, más que representativa, está poniendo en jaque a los poderes tradicionales del Estado. De la misma forma diversos actores  trasnacionales, cuyas actividades ilícitas poseen el potencial de tomar el control del aparato estatal, se están consolidando como fuentes creíbles de inseguridad para la región.

La acción preventiva de la UNASUR ha demostrado ser efectiva. Una de las razones detrás de dicho éxito es que se trata de un organismo puramente regional, si bien no es impermeable a influencia de potencias extraregionales, no participan en ella actores estatales con historial hegemónico. Detrás del nuevo tipo de “intervención política preventiva” se encuentran los intereses transversales de todos los regímenes políticos sudamericanos. El respeto a la cohabitación de ellos, desde los chavistas, como el venezolano, hasta los neoliberales como el chileno, todos ellos han identificado una fuente de amenaza realmente común: violentar el Estado de Derecho y la Democracia.

La Unión de Naciones Sudamericanas  comprendió que la preservación de la Seguridad Democrática pasa, absolutamente, por dotarse de los medios de acción preventiva, una vez que la crisis demuestra signos de estancamiento y de consolidación de acciones unilaterales de las partes en presencia, la intervención masiva, directa y cohesionada de la UNASUR se hace sentir. A diferencia de otros organismos de esta misma naturaleza, la reacción de este organismo, en particular del Consejo de Ministros de RR.EE ha sido fulminante, casi instantánea. La actitud de la UNASUR está permitiendo evitar la escalada política, en particular la degeneración de la convivencia democrática hacia escenarios de quiebre institucionales.

Todo parece indicar que la UNASUR está inaugurando un nuevo tipo de “intervención política”, una benigna, sin trasfondos políticos de potencia, como es habitual observar en la ONU u otros organismos internacionales. La UNASUR debe seguir perfeccionando los instrumentos que tiene a su disposición a  fin de garantizar y promover la defensa de la Seguridad Democrática sudamericana. Hoy, estaría logrando, ante el escenario paraguayo, nuevamente  legitimar su existencia y consolidarse como un actor de peso en la región, tal vez un modelo para otras instancias internacionales que buscan, al igual que la UNASUR, prevenir la degeneración de conflictos internos.

El debilitamiento institucional del Estado es la antesala a la generación de espacios vacíos, zonas sin ley y la aparición de Estados Débiles, hechos que transforman un escenario de inestabilidad nacional en otro internacional. He allí el trasfondo final del accionar político preventivo.

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